Aislar térmicamente una vivienda es una inversión que aporta beneficios económicos, medioambientales y de confort. Pero, ¿por qué debería ser una prioridad para propietarios e inquilinos? En primer lugar, el ahorro energético es significativo: un buen aislamiento reduce el consumo de electricidad o gas al estabilizar la temperatura interior, disminuyendo así las facturas energéticas. Esta mejora en la eficiencia energética supone un ahorro económico considerable a medio y largo plazo. Una vivienda bien aislada no deja escapar ni el calor…